miércoles, 25 de abril de 2012

IMÁN, de Ramón J. Sender


Desde una perspectiva escalofriante, la obra examina la guerra de Marruecos, extrayendo de la tragedia sus propias conclusiones acerca de la condición humana (conclusiones devastadoras, manejadas con profundidad). Para facilitar el ingreso del lector en este infierno, surge la figura arquetípica de Viance, el joven aragonés que asiste al desastre de Annual y encara la definición última de la barbarie en una sucesión dinámica de sucesos, acumulados de acuerdo a un protocolo que cabría llamar posmoderno.

“Imán” es una novela de guerra desde el principio al fin, dura, cruda por momentos, que nos revela el proceso destructivo de las personas que se ven involucradas en la violencia. Sender nos propone un personaje cercano, de un pueblo no muy lejos de Barbastro, ciudad en la que trabaja como herrero. Es un hombre sencillo, trabajador, que se enamora y sufre de celos, que se preocupa por su mísera familia (terrible denuncia social de las condiciones de vida, que se anticipa en diez años a “La familia de Pascual Duarte”). Su vida cambiará drásticamente al ser enviado a la Guerra de Marruecos.. La novela es el relato de su huida tras el desastre de Annual. Sorprende la utilización de dos narradores para presentarnos los hechos. Las vivencias de Viance, protagonista antihéroe, nos son relatadas por alguien cercano a él, a quien se las habría referido. Utiliza en ese momento la tercera persona. En ocasiones aparece el narrador en primera persona, Antonio, que es el mismo Sender (Antonio es su tercer nombre). Es la forma de meterse en el interior de Viance, y poder al mismo tiempo narrar desde fuera el desmoronamiento de su persona.


Para la lectura de este libro hemos dispuesto 10 lectores de e-book. De esta forma esperamos acercar el dispositivo electrónico de lectura a los que hasta ahora no habían tenido oportunidad.
Comentaremos el libro el 30 de abril.

Más información en:
142 iman

2 comentarios :

  1. Anónimo8:46 p. m.

    JJ
    Me ha parecido genial, dura, verosímil. No sé mucho de aquella guerra pero, de lo poco que sé, coincide con lo que dice. Parece que se documentó bien y consiguió información de primera mano.
    Aunque para una buena novela histórica no basta con tener una buena idea y documentarse bien (para no meter la pata): la ejecución es impecable. Me dan ganas de leer más de este autor.
    Me ha enganchado desde el principio.
    Por cierto el documental sobre la guerra del Rif merece la pena.

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    Respuestas
    1. Anónimo6:23 p. m.

      Tan bien documentado que Sender vivió esa misma guerra que relata

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